jueves, 30 de octubre de 2014

Concierto para búnker en Kiev

Dejaste sed de ser y tu corazón de siervo asesinado
cornamenta giratoria que metiste en mi garganta
esa tarde en que me ahogaba como un pájaro fantasma
en la cóncava piscina lacrimosa de tus manos
cuando mi dolor era la luna en un vaso ensangrentado
y el tuyo el carnívoro placer de la sedienta mano amarga.

Desde esa, cada noche, las polillas se lanzaron en
tirabuzón desde los focos para degradarse con el barro,
no hubo pensamiento que no se acuchillara en el armario
sin morir ni ser herido de ese ya no estar aquí
que dejaste en los recibos de luz, agua, y tu correo
que aún llega en las mañanas como una granada
de fragmentación en mi café con leche terminal.

Seguirás inundando en diferido este patio de silencio
con kilómetros de baldes derramando clavos que no suenan
sumando cero más cero más cero más cero en una libreta
con mi nombre -1 en los búnkeres cerrados de Kiev
donde nunca has puesto un pie, pero yo permaneceré
en el escorpión tatuado en la espalda de los muertos
y en tu cadáver pretérito cuando rompas tú silencio
estrellándote contra los arrecifes de coral.

Zdzislaw Beksinski

miércoles, 29 de octubre de 2014

Teoría del Rizoma y Modelo Arbóreo del conocimiento

“Si buscas resultados distintos no hagas siempre lo mismo” 
                                                                                              Albert Einstein

La siguiente es una aproximación hacia los modelos actuales de la teoría del conocimiento, formas de la epistemología no para el filósofo, sino para el mortal que busca variadas luces en su continuo mejoramiento como ser humano que desarrolla diversas actividades significativas. No existe una estructura funcional definida para adquirir, crear o transmitir conocimientos; sin embargo, encontramos un arquetipo donde prevalecen jerarquías, que ha sido interiorizado pero pocas veces cuestionado.

La teoría clásica supone un origen común del conocimiento en relación al tiempo histórico, en la primera analogía botánica que ilustra ese sistema se encuentra el modelo arbóreo. La explicación cae por cuenta del nombre: una línea de tiempo continua en la que el conocimiento se acumula,  divide y subdivide en orden jerárquico como partiendo de la raíz de un árbol hacia sus ramas y la multiplicación de estas en sucesiones interdependientes. Cada derivación pertenece a una base de origen común pero es autosuficiente respecto de las otras.

El Árbol de la Vida,  Gustav Klimt 
En oposición a este modelo, de pensamiento binario, lineal y homogéneo surge la teoría del Rizoma, propuesta por el filósofo Gilles Deleuze y el psicoanalista Félix Guattari en Capitalismo y Esquizofrenia, 1972.  Si la teoría clásica llevaba intrínseca la lógica de la reproducción, el rizoma se basa en la participación de las partes, con una estructura similar al funcionamiento del cerebro, en que todas las áreas tienen funciones específicas pero que a la vez se conectan y modifican entre sí.

Como filósofo estructuralista pero también teórico de la ciencia y el arte, Deleuze,  buscó una teoría del conocimiento que lograse explicar la interrelación de las diferentes actividades de la intelectualidad humana en todas sus dimensiones como especie social. Guattari, desde la psicología, pretendía demostrar que la psique es la suma de componentes heterogéneos y en constante relación de cambio. Por supuesto, la idea de ambos supone la modificación de la estructura clásica del pensamiento humano.

Cimicifuga Racemosa
El rizoma es un modelo epistemológico que responde a otra analogía botánica. Se trata un sistema de reproducción vegetativo en el que un tallo subterráneo crece en dirección horizontal produciendo raíces y nuevos brotes a partir de sus nudos (el jengibre, por ejemplo). Esta asociación supone la ruptura del sistema jerárquico, donde el tiempo y el espacio no limitan a las partes, pues los elementos no están subordinados y cualquiera puede incidir cualquier en otro. De esta manera la estructura del conocimiento no tiene principio ni final, sino que se desborda en un sistema de conexiones múltiples y heterogéneas que cambian constantemente su naturaleza. 

Acercamiento gráfico a la teoría del rizoma
El modelo arbóreo quizá resulte ideal para fines didácticos en las etapas tempranas del aprendizaje, pero no como sistema de pensamiento avanzado, pues se ve limitado por las asociaciones binarias. La teoría del rizoma favorece las asociaciones múltiples, en las que todos los nodos se encuentran enlazados por los principios de heterogeneidad, conexión, multiplicidad, que finalmente son las formas efectivas de aprehender y generar conocimiento. Un rizoma no empieza ni acaba, siempre está en el medio, como el cerebro humano en medio del mundo, de todas las cosas.
Retrato del Papa Inocencia X por Diego Velázquez en 1650 / Replicado en 1949 por Francis Bacon
Bacon nunca vio la pintura original, realizó más de 40 interpretaciones sobre la misma, solo en base a su imaginación, testimonios y fotografías. Una aproximación artística al rizoma.

lunes, 27 de octubre de 2014

Star Trek, Into Darkness


Esta no es una película para los incondicionales de Star Trek, quienes tenían por héroes a William Shatner y Leonard Nimoy explorando nuevos mundos allá por los ochenta, pueden celebrar que su clásica saga favorita quedará intocable en la historia. Es otro el Enterprise que dirige J.J. Abrams, una nueva nave con los mismos personajes pero diferentes, y el enorme mérito de sentirse originales a pesar de llevar nombres que llegaron más allá antes que ellos. Star Trek no revive, se transforma, y este acierto del director renueva la vigencia de un emblema de la ciencia ficción que estaba cayendo en el olvido. Abrams lo está logrando sin repetir la vieja fórmula pero con los mismos ingredientes. Suena difícil, lo es, y funciona.

La nueva saga que empezó con Star Trek – The Future Begins (2009), recoge la juventud de los personajes en una línea de tiempo paralela, el enlace con la historia principal no por simple es menos brillante, y se deshace de la etiqueta de “precuela” con facilidad. Into Darkness parte de un sólido guion, el de Wrath of Kahn (1982), con todas las licencias del caso, desligándose del remake pero rescatando a uno de los más temibles enemigos del capitán Kirk y compañía. Tanto en argumento y personajes, el dinamismo es la diferencia sustancial entre ambas sagas, si bien las películas de Abrams no dan descanso a los sentidos, tampoco abandonan el componente filosófico, moral y humano que es el núcleo de Star Trek.

Del argumento se puede decir que es por momentos predecible, pero jamás los personajes. Ante cada situación inesperada, la lógica del Primer Oficial Spock (Zachary Quinto) y la intuición del Capitán Kirk (Chris Pine) se enfrentan y combinan para dar con la decisión más inteligente. La tripulación también es vital en este juego, cada uno representa las diferentes áreas del gran cerebro que es el Enterprise, nadie es prescindible en el sistema de la razón. En contraposición, el villano Khan, encarna la autosuficiencia del superhombre y su limitación en cuanto a objetivos que le exceden, donde es necesaria la cooperación y los valores morales que la sustentan. La dirección, ritmo, efectos, música, y el primer nivel de las actuaciones completan esta película que se inscribe entre los clásicos del nuevo cine de ciencia ficción del siglo XXI.

En la escala Kardashev de avance tecnológico, el universo de Star Trek se ubica en el Tipo II, una civilización capaz de obtener energía de múltiples sistemas solares, y, aunque virtualmente inextinguible, aún sometida a lo impredecible de las decisiones humanas. Esta vez, la búsqueda de nuevos mundos se convierte en una excusa para probar que el hombre sigue siendo su propio némesis ahí donde la razón pierde el equilibrio entre la fría lógica y la moral.



domingo, 26 de octubre de 2014

Uncle Boonme who can recall his past lives - Apichatpong Weerasethakul

Eterno retorno, una sensación de fértil desamparo embarga al espectador. Acaba de ver una película incómoda como un abrazo materno de ultratumba, familiar y lejano pero desde lo profundo del ser. Loong Boonmee raleuk chat (2010), escapa a los criterios técnicos de clasificación: no es un documental, es lo más certero que se puede decir, más allá de eso es una visión sobre la condición humana. Cercana al realismo mágico en la forma, y de fondo mitológica, social, metafísica, política y además sobre el eterno debate del hombre entre la muerte y la transformación. Esto sería suficiente para obtener la Palma de Oro en Cannes que ganó el año de su estreno, pero hay más.

El soberbio despliegue de arte, quietud y movimiento se asemeja al escenario previo de la muerte, que no es una agonía convulsa, sino un tránsito de epifanías hacia el retorno del no ser. El tío Boonme está muriendo y con él cambia todo aquello de lo que es parte, la ilusión que es el mundo humano se va desmoronando: el dualismo entre el bien y el mal, las barreras físicas de idioma, nacionalidad u opción política, todo parece insignificante ante el llamado de algo primigenio que reduce los laberintos de la existencia hacia las verdades elementales. Todo en el marco simbólico de la mitología tailandesa, en la que no es necesario ser entendido, porque toda mitología es hermana de origen.

La modernidad está construida sobre los mundos del pasado, y todas las cosas se deben a sus formas anteriores, el hombre no es la excepción. De esta manera el tío Boonme va recordando lo que fue en vidas pasadas, bien como reencarnación, delirio antes de la muerte en base a su imaginario psico-geográfico, o como la serie de eventos biológicos que llevaron a él, y a la que regresa consciente de ser parte del ciclo de renovación de la vida. De esto hablan los símbolos, pero también los personajes con perpleja naturalidad, y es que de alguna manera recuerdan lo que ya sabían con certeza, más aún en el ambiente rural de Tailandia, que es inevitable evocador de los sentidos y verdades primigenias.

La carencia de narrativa lineal y banda sonora sirve a la evocación terrenal y mística de la película. La música son los grillos y el crepitar de las bombillas en la noche; como la realidad es continua solo hasta donde alcanzan los sentidos. La estructura poética además regala bellas y elegantes escenas como la de aquel pez gato haciéndole el amor a una princesa desfigurada en el arroyo. Finalmente, las vidas pasadas de Boonme, sus sueños y lo real, se confunden al descubrir que son el único lenguaje para expresar la condición humana y la transformación, como lo hiciera 2001: odisea en el espacio, o El Árbol de la Vida, pero desde la percepción oriental. “Es como un vientre, aquí nací, no sé si como hombre, mujer o animal”, murmura Boonme en su lecho de muerte, quizá mientras recuerda a su esposa fantasma decir “El cielo está sobrevalorado, no hay nada ahí”.


viernes, 24 de octubre de 2014

Paul Klee

“Lo principal no es comenzar a pintar precozmente, sino ser primeramente un individuo. El arte de dominar la vida es el requisito previo para todas las demás formas de expresión, ya sean pinturas, esculturas, tragedias, o composiciones musicales”.

En su obra se manifiesta la inusitada humanidad y lucidez que caracteriza a aquellos escasos artistas con una visión clara del mundo, conscientes de su lugar en él. La pintura de Klee (1879-1940) conjuga desde las remembranzas infantiles, la metafísica, lo abstracto, hasta el humor satírico y la crítica política. Nunca se inscribió en una corriente artística o intelectual, su estilo propio se mantuvo libre de adhesiones a los movimientos de su época. Se podría decir que reinterpretó diversos elementos del expresionismo, cubismo y surrealismo, aunque en su pincel no se puedan encontrar rastros precisos.

Siempre destacó por su virtuosismo en el violín, sentía especial admiración por Bach y Mozart, con quienes pensaba se había alcanzado una cima creativa insuperable en oposición a los compositores del siglo XIX,  Wagner, Mahler, Bruckner, por quienes no sentía especial aprecio. Si bien desde temprano se decidió por las artes plásticas, nunca abandonó la música. Durante toda su actividad artística, paralelamente tocaba recitales y componía piezas para obras de teatro.  Aquel doble talento se vio reflejado en sus pinturas, muchas de las cuales asemejan la estructura de composiciones musicales a la vez que asocian notas y escalas con diferentes combinaciones de colores.

El maestro del color, en un principio desdeñaba el mismo como un relleno innecesario sobre las formas del dibujo pero un viaje a la exótica Túnez cambió esa perspectiva, en sus palabras “El color me posee, ese es el significado de esta hora feliz, el color y yo somos uno; yo soy pintor”. Entabló amistad con otros fundamentales de la pintura del siglo XX: August Macke, Alexej Jawlensky, Lyonel Feininger, Max Ernst, Pablo Picasso y Wassily Kandinsky, con quien además enseñó durante décadas en la célebre escuela de arte, Bauhaus, en Alemania.

Por su nacionalidad alemana-suiza, participó con resignación en la primera guerra mundial, de la que salió ileso, su amigo August Macke no corrió la misma suerte. Desde ese entonces su obra comenzó a tomar tintes políticos, pero no expresos sino subrepticiamente disfrazados en composiciones de tono infantil, naturalista o abstracto. Años más tarde la Gestapo calificó su obra como arte degenerado y subversivo, por lo que fue despedido de su empleo, viéndose obligado a trasladarse de Alemania a Suiza.

En esta etapa de madurez se le diagnosticó escleoderma, una enfermedad autoinmune que le hizo padecer lesiones cutáneas externas e internas. Sin embargo, fue uno de sus periodos más prolíficos, pintando más de mil doscientos cuadros solo en 1939. Murió al siguiente año dejando un legado de más de nueve mil piezas de arte. Su hijo escribió un poético y acertado epitafio que hoy adorna la tumba del artista “No puedo ser comprendido en el aquí y ahora, porque mi lugar está entre los muertos tanto como entre los que aún no han nacido. Un poco más cerca del corazón de la creación que lo usual, pero aún no lo suficiente”.

Klee no se limitó en métodos, formas de composición, soporte o materiales. Utilizó todo aquello que le pareciese pertinente para expresarse, a menudo combinando en un solo trabajo diferentes técnicas y materiales. Pintó sobre lienzo, cartón, metal y hasta papel periódico, valiéndose de elementos tan diversos como acuarelas, tinta china, temperas, tiza, pinturas en aerosol, aplicaciones con cuchillos y agujas, a la vez que hacía sus propias mezclas, como la extraordinaria libertad de su obra pone en evidencia.

Trabajos tempranos

Flower Myth - 1918

Ghost of a Genius, 1922

Once Emerged from the Gray of Night, 1918

Possesed girl - 1924

Southern Tunisian Gardens, 1919

The unluckcy ships, 1919

Veil Dance, 1920

Angelus Novus, 1920

Angelus Novus

Lo que se tiene que decir esta pintura legendaria es basto e incluso tema para un libro, pero trataré de ser resumir lo asombroso de su historia. Klee la concibió en 1920 y al año siguiente fue comprado por el filósofo Walter Benjamin. El título alude a una leyenda del Talmud, libro sagrado del judaísmo, en la que el “Ángel Nuevo” representa el ciclo de servicio, redención y vuelta a la nada de todas las criaturas según el plan de Dios.

Benjamin, que era judío-alemán, fundó una revista homónima. El lienzo se convirtió en símbolo de las ideas y el trabajo del filósofo, dedicándole varios artículos en la revista y una especial mención en su libro Tesis sobre la filosofía de la historia., escribió:

“Hay un cuadro de Klee que se llama Angelus Novus. En él se muestra a un ángel que parece a punto de alejarse de algo que le tiene paralizado. Sus ojos miran fijamente, tiene la boca abierta y las alas extendidas; así es como uno se imagina al Ángel de la Historia. Su rostro está vuelto hacia el pasado. Donde nosotros percibimos una cadena de acontecimientos, él ve una catástrofe única que amontona ruina sobre ruina y la arroja a sus pies. Bien quisiera él detenerse, despertar a los muertos y recomponer lo despedazado, pero desde el Paraíso sopla un huracán que se enreda en sus alas, y que es tan fuerte que el ángel ya no puede cerrarlas. Este huracán le empuja inexorablemente hacia el futuro, al cual da la espalda, mientras los escombros se elevan ante él hasta el cielo. Ese huracán es lo que nosotros llamamos progreso”.

No obstante, se han dado variadas interpretaciones basadas en la biografía del pintor, su pensamiento y creencias religiosas. El filósofo Giorgio Agamben sostuvo que simboliza la imposibilidad del hombre moderno de encontrar su lugar en la historia y que perdido avanza por inercia y sin remedio hacia el futuro. También se ha hablado de una doble sexualidad y sobre las connotaciones de los ojos y la dirección de su mirada.

Cuando Benjamin tuvo que salir de Alemania ante la amenaza de los Nazis en 1933, no pudo llevarse la acuarela e hizo que se la enviasen a Francia poco después. Al estallar la Segunda Guerra Mundial, quiso vender la pintura para costearse el pasaje a los Estados Unidos, pero nadie quiso comprarla, fue así que emprendió una huída por tierra, no sin antes entregarla al filósofo y escritor George Bataille, quien la escondió en la Biblioteca Nacional de París. Poco después, en 1940, Benjamin se suicidó viéndose sin escapatoria en su huída infructuosa de la persecución del régimen fascista.

Terminada la guerra, Bataille (quien también escribió sobre la pintura), se lo entregó al filósofo Theodor Adorno, quien a su vez la puso en manos del filósofo y erudito judío Gershom Scholem, como fue la voluntad de Benjamin. Finalmente, a la muerte de este, su viuda donó sus pertenencias al Museo de Israel, donde actualmente el ángel despliega todo su misterio en exhibición.

En épocas más recientes el filósofo alemán Jürgen Habermas ha dado una interpretación menos apocalíptica, destacando la mirada del ángel hacia el pasado como símbolo de redención frente a las atrocidades cometidas. El verdadero arte trasciende a las personas; sin importar cuántas mentes brillantes la interpreten, el Angelus Novus sobrevivirá para iluminar a los mejores hombres en los tiempos más difíciles de la historia que aún se escribe.

Periodo maduro - Bauhaus

Arround the Fish, 1926

Battle scene from the comic fantastic opera 'The Seafarer', 1923

Black Knight, 1927

The Siblings, 1930

Castle and Sun, 1928

Cat and bird, 1928

Conqueror, 1930

Fire evening, 1929

Fish Image, 1925

Fish Magic, 1925

Flagged Pavillon, 1927

Goldfish, 1925

Highway and byways, 1929

Insula Dulcamara - 1938

Landscape with Yellow Birds, 1923

Red Baloon, 1922

Queen of hearts, 1929

Rock Chamber, 1929

Senecio, 1932

Strong Dream, 1929

Tale of Hoffmann, 1925

The adventure ship, 1927

The Baloon, 1926

Water park in autumn, 1926

What is he missing?, 1930
Trabajos tardíos

A woman for the gods, 1938

Ad Parnassum, 1932

After the floods, 1936

An allegory of propaganda, 1939

Boats in the Flood, 1937

Captive, 1940

Characters in yellow, 1937

Chosen Site, 1940

Death and Fire, 1940

Embrace, 1939

Flowers in stone, 1939

Forest Witch, 1938

Harbour with sailing ships, 1937

Heroic Roses, 1938

Hoffmanneske scene, 1940

Legend of the Nile, 1937

Love Song by the New Moon, 1939

Mask of Fear, 1939

Park Bei Lu, 1938

Red Waistcoat, 1938

Revolution of the Viaduct, 1937

The lover, 1938

The travelling circus, 1940

The vase, 1938

This flower wishes to fade, 1939

Untitled (Still life), 1940
Algunos pensamientos del pintor

"Todas las cosas que un artista debe ser: poeta, explorador de la naturaleza y filósofo".

“Un día es bastante para hacernos un poco más grandes o una hora, un poco más pequeños”.

“Mi espejo mira hacia el interior. Las palabras las escribo en la frente y alrededor de las esquinas de la boca. Mis rostros humanos son más ciertos que los reales”.