-If
the doors of perception were cleansed everything would appear to man as it is,
infinite- (Si las puertas de la percepción fueran abiertas, todo aparecería
ante el hombre tal y como es, infinito) con esta frase de William Blake, Jim
Morrison dio vida a The Doors una tarde de verano de 1965. El grupo, como todo
lo bueno duró poco, pero lo suficiente para consagrarse como una de las bandas
más místicas y poderosas de la historia del rock. En 1971, su líder y
vocalista, Jim Morrison, cruzó las puertas de la percepción, pero su voz quedó
del otro lado del umbral, y aun nos rodea como la magia galopante que deja el
alma de los poetas muertos. –Soy el Rey Lagarto, puedo hacerlo todo- dijo él, y
en efecto hizo música, cine y poesía. El cine lo adoptó a él y a los Doors, el
poder de la música vive también en las imágenes, en el celuloide de los sueños
salvajes.
Cuando William Blake escribió El matrimonio entre el cielo y el infierno a finales del siglo
XVIII, percibía ya la realidad física como el producto de los filtros naturales
que la evolución, a través de los sentidos, otorgaba al hombre para asegurar su
cordura y el desarrollo de la razón; había que simplificar las variables de un
mundo, cuya ecuación era infinita. Casi doscientos años después Aldous Huxley
escribía Las puertas de la percepción,
donde narraba sus experiencias con la mezcalina, sustancia activa del peyote. De estos autores
se embebió Jim Morrison para dar vida a una banda que abriría las puertas de la
percepción, The Doors, más que una puerta, un símbolo, un umbral siempre
abierto que se cruza, si te atreves.
Hace cuarenta años que la voz de Morrison viaja
infinita, por el espacio y en la radio, en el silencio y en la quietud de la
muerte que a tantos inquieta, allí flota su voz, viva y sonora cuando nos
abandonan los sentidos, más suave y fuerte en las fronteras del sueño, más allá
de aquellas puertas viaja eterna hacia otras puertas más profundas. Fiel a las
profecías murió a los veintisiete años, como Jimi Hendrix, Brian Jones y Janis Joplin;
un tardío miembro del mismo club, diría –es mejor arder en un instante que
apagarse lentamente- Kurt Cobain también murió a los veintisiete. El destino
siempre ha sido caprichoso con la música, Morrison nació un ocho de diciembre,
fecha desde la que imaginamos un mundo sin John Lennon. De estar vivo, diría
que Dios es un humorista refinado de chistes encurtidos.
Si Jim Morrison no
hubiera nacido vocalista de una banda de rock, hubiera sido director de
cine. Estudió cinematografía en la Universidad de California (UCLA), no en la
misma clase, pero si en el mismo tiempo en que Coppola seguía ahí la misma
carrera. Morrison terminó el curso, pero no asistió a su graduación, para ese
entonces había perdido total interés por la industria cinematográfica. Me
aventuro a decir que hubiera sido un autor difícil, artista de la imagen, poeta
de lo prohibido. Prefirió dirigir sus propias películas en la imaginación, a
través de una poesía muy visual, simbólica; en los desiertos tormentosos de la
mente encontró un estudio de paredes como inacabables llanuras, donde por
cámara tenía los ojos de un ave que todo lo ve, y como director el alma
ancestral de un chamán reencarnado.
Pastoral
Americana
Después del concierto de Miami en 1969, casi en el
ocaso de los Doors y con un juicio encima por exposición indecente, entre otros
cargos, Morrison decide regresar al cine. Escribe el guión de HWY (highway) American Pastoral, película basada en sus propias
experiencias como viajero autoestopista, en la que asumirá el rol principal. Paul
Ferrara, fotógrafo oficial de la banda y amigo íntimo sería el director.
El guión que no ha de superar las tres caras está marcado por los símbolos
recurrentes en la poesía de Morrison: indios, arena, coyotes y asesinos,
desolación. Es la historia de un hombre perdido en el desierto, perturbado,
pero no visiblemente, sino por dentro, como un can salvaje, viejo, solitario,
herido y loco.
La película podría resultar inquietante para
algunos, pero familiar para los que conocen a Jim Morrison. Es un hitchhiker
(autoestopista) de largos cabellos y barba, su apariencia y el desierto abrasador
del Mojave, evocan a El Topo de
Alejandro Jodorowski. El filme transcurre entre largos silencios, de hecho el
único personaje parlante es el protagonista, y que no se entienda parlante como
muy hablador, sino como que tiene la capacidad de hablar y la usa solo cuando
es necesario, unos tres o cuatro diálogos, no más. La banda sonora no escapa al
exilio de lo convencional: ritmos tribales, sinfonías del blues al piano,
flamenco, Sinatra, Beethoven, y aullidos de animales, mucho ambiental. Si bien
Ferrara dirige la cinta, Jim Morrison se interpreta a él mismo y su personalidad
abarca todos los aspectos del film.
La dirección se caracteriza por
larguísimas tomas abiertas, del desierto, los vecindarios de la costa este, la autopista,
la ciudad. El hitchhiker se convertirá en un asesino de carretera, para
finalmente confesar su crimen por teléfono a un desconocido (el poeta Michael
McClure) –it`s not big deal- dice, y
se pierde en la luz artificial de la ciudad, entre las sombras de la noche. Es
un mensaje desolador, nihilista y real. Morrison interpreta no a un personaje,
sino a una bestia antigua y solitaria, que en todos los hombres habita en los
rincones de locura, que acecha en la oscuridad del pensamiento de los más
iluminados.
Cierto es que la apreciación es
subjetiva, pero el valor de American
Pastoral va más allá de la interpretación. Se trata de una película independiente,
de las primeras de su género, incluso anterior a Easy Rider (Buscando mi Destino). También es experimental, marcada
por las nuevas corrientes del cine europeo, casi una película de autor (Morrison
era admirador de Godard, Antonioni, entre otros) y filmada durante la
decadencia de los grandes estudios de Hollywood.
Aunque fue exhibida en Cannes
(1969) pasó desapercibida, quizá por su apuesta demasiado arriesgada. Hoy solo
quedan tres copias oficiales de esta cinta, una en posesión de la familia de Pamela
Courson, novia de Jim, otra que pertenece a Paul Ferrara, y una última en manos
de Ray Manzarek, tecladista de The Doors. Manzarek la ha prestado para exhibición
en repetidas ocasiones, la última de ellas en 2001, en homenaje a los treinta
años de la muerte de Jim. En 2009 prestó la cinta al director Tom DiCillo para
la producción del documental sobre los Doors When You`re Strange. Actualmente es difícil conseguir un original,
sin embargo en internet circula una copia de escasa calidad, que no desmerece
la cinta y que por su rareza se ha convertido en un objeto de culto en el mundo
virtual. American Pastoral fue único
largometraje de Morrison en vida. Paul Ferrara se dedicaría a editar
documentales con material de archivo de los Doors, como Feast of Friends (1970), Dance
on Fire (1985) y The Soft Parade
(1991), no volvió a dirigir una ficción, pero tampoco se alejó del cine;
trabajó con Jim jarmuch en Down by Law
y con Henry Jaglom en Venice Venice,
en ambas como asistente de fotografía.
La película del mito
Veinte años después de la muerte
de Jim, Oliver Stone se encargó de revivir la leyenda de la banda en 1991. The Doors fue un ambicioso proyecto,
muy personal, que venía preparando con anterioridad. Val Kilmer ganó el papel
en 1986, cuando memorizó las letras de varias canciones de los Doors y las
interpretó en una audición que, por su calidad y similitud con la voz original,
dejaría impresionado al director. El hombre de Platoon (Pelotón) había encontrado al gemelo perdido de Morrison.
Sin Kilmer la cinta no hubiera sido lo que es, dado que el actor también
profesaba una gran admiración por el músico y poeta americano, al igual que
Stone. Ambos lograron más que una química, la mística que exigía un proyecto
sobre una banda rebelde y trasgresora.
Si bien el filme podría
entenderse casi como un documental acerca de la banda, es más bien una
biografía de Jim Morrison, donde su juventud y su muerte marcan el inicio y el
fin. La cinta aborda los momentos claves de la historia de The Doors, desde los
ensayos en la casa de playa alquilada por Manzarek, la composición de Light my
Fire (escena que según Robbie Krieger, guitarrista del grupo, es bastante fiel
al hecho), los primeros conciertos en el London Fog y el Whisky a Go Go, el
éxito comercial, los grandes conciertos y las tensiones generadas por la
conducta violenta y libertina de Morrison, que en aquellos tiempos de crisis se
definiría a sí mismo como –un ídolo de barro, una broma de los dioses-.
La cinta es un tour de force, que aborda los temas de
la psicodelia, la experimentación con las drogas como el peyote, los ácidos, la
cocaína y el alcohol; el desenfreno sexual, la rebeldía, el existencialismo, el
aislamiento y la autodestrucción. Es la fotografía de una época, de los excesos
de la banda y principalmente de su vocalista. Es imposible, sin embargo, no
percibir una cierta falta de profundidad en el papel de Morrison, de la que no
podemos culpar a Kilmer, pero que podría atribuirse a un guión que si bien es
bueno, pudo ser mejor. La dimensión de Morrison como un ser atormentado y poeta incomprendido queda eclipsada por su alterego “Jimbo”, impredecible y perturbado; la profundidad que podemos observar en su poesía se pierde
ante un guión algo pretencioso; que se justifica si entendemos la película no como
el retrato de Jim Morrison, el hombre, sino como la estrella de rock.
El mismo Ray Manzarek, quien
fuera convocado por Stone para participar en la película, se mostró inconforme
con el guión y declinó la invitación. Robbie Krieger y John Densmore
(baterista) aceptaron asistir al director como consejeros técnicos. Ambos, al
igual que Manzarek, renegarían más tarde de la fidelidad de la película. La
cinta no puede entenderse como una biografía real de The Doors, sino como una
ficción del mito. Que como pieza cinematográfica es bastante buena, de hecho
una de las mejores de Stone, y sin duda la mejor actuación de Val Kilmer (que
además interpretó todas las canciones), sin embargo para los entendidos de los
Doors, si bien conmueve y emociona, no hace justicia a la banda real, a su
significado y trascendencia.
La primera parte del film
logra introducirnos con claridad al
Morrison intelectual, lírico y salvaje, que busca explorar la espiritualidad
por medio de la introspección en sus viajes lisérgicos y las sesiones de
peyote. Sin embargo el tipo perspicaz, simpático y profundo se ve convertido
demasiado pronto en un sociópata desenfrenado, víctima de las drogas y el
alcohol; Jim Morrison, el artista, es reemplazado por Jimbo, el ebrio
peligroso. La desnaturalización del personaje se presenta demasiado pronto, de
manera brutal y exagerada. En una
entrevista Manzarek diría –Jim con una
botella todo el tiempo, eso es ridículo…no era sobre Jim Morrison, era sobre
Jimbo Morrison, el ebrio. ¿Dónde estaba el poeta sensible y gracioso?, el amigo
que conocí no era el que aparecía en la pantalla-. Krieger comentó que se
habían dejado muchas cosas fuera, pero que en resumen la película estaba bien
dirigida. Densmore, en su libro The Doors, señala que Stone le hizo mucho daño
a Morrison, el poeta, y que más de la tercera parte no correspondía con la
realidad. No obstante, pese a las imprecisiones históricas, se trata de una
buena película que, es cierto, no dejará una sonrisa en los fieles más devotos
de los Doors, pero que como pieza cinematográfica es admirable en casi toda su
extensión.
Fiel a la historia
El formato para hacer una
película sobre The Doors era el documental, Tom DiCillo, conocido por películas
cómo Living in Oblivion (1995) y Delirious (2006), presentó en el
festival de Sundance 2009, When You`re
Strange, en veinte años como director de ficción, su primer documental era
aclamado por la crítica. No es para menos, se trata de la película definitiva
de The Doors, que además reivindica y humaniza al Morrison del mito de Oliver
Stone. En la producción estuvieron involucrados los miembros vivos de la banda,
además de Paul Ferrara, quien cedió a DiCillo material de archivo de American Pastoral y del corto Dionysus, trabajo universitario que
filmó con Jim durante sus estudios en la Universidad de California.
La narración debía estar a la
altura. Jhonny Depp, que ha confesado pasión por los Doors, nos cuenta la
historia de la banda que ama; además de autenticidad, hay emoción y
sentimiento. El trabajo de edición, por otro lado, parece cortado por la pluma
de la poesía, la acertada selección de imágenes y su rítmica cadencia nos lleva
al pasado a través de los senderos de la música, y aquella realidad parece
convertirse en un recuerdo.
Desde el comienzo se percibe una
película de calidad, basta con ver la primera toma de aquel sujeto de cabello
largo y frondosa barba conduciendo un Mustang GT500 a través del desierto del
Mojave, para darse cuenta de que uno está por presenciar un filme de alto
calibre. La secuencia es del American
Pastoral, Morrison maneja un muscle car, cabello al viento, con una mano en
el volante y la otra en una lata de cerveza que raudo se termina; de pronto la
radio cromada de aquella hermosa máquina azul empieza a narrar el reporte original
de la muerte del piloto –Goodbye Jim,
we`ll miss you-, un collage de imágenes de los Doors, al compás de un
crescendo como el de A Day in the Life nos introduce de lleno en la cinta,
Jhonny Depp empieza a narrar el brillante guión.
Hijo de un comandante de marina,
a los dieciséis James Douglas Morrison ya había leído a Nietzsche, Baudelaire,
Rimbaud y Blake. La adolescencia es narrada con imágenes prestadas del archivo
familiar. Su obsesción por Elvis despierta el gusto por la música y ya empieza
a perfilarse como un artista transgresor, pero lo suyo es la poesía. When You`re Strange no solo es la vida
del cantante de los Doors, pretende abordar a la banda en su conjunto. DiCillo
hurga en la juventud de Ray Manzarek, un organista de cámara con preferencias
por el jazz y el rhythm and blues, que estudiaba cine en la misma clase que
Morrison. Juntos forman The Doors. Ray convence Robbie Krieger, que tocaba
flamenco, de unirse al proyecto y este a Jhon densmore, percusionista experto
en jazz contemporáneo. Era la fórmula del éxito, la técnica, el talento, el
contexto y un compositor de canciones que más que un chamán, era un poeta.
Material inédito de la banda
acompaña los triunfos y las crisis, el frenesí del sexo, las drogas y el
alcohol, pero más que eso el director profundiza no en el Morrison de los
excesos, sino en la psicología del escritor atormentado y desafiante, en el
lado oscuro de un intelectual que aborrece la fama, pero que se ve embriagado
por la exposición. Expone al artista enamorado de la soledad, que siente latir
las heridas del mundo y que vive la celebridad como un burdo teatro, como una broma
del destino que estoicamente ha de soportar. Morrison no se ve como un
cantante, describe su voz como -los
gritos de un enfermo-. Lo cierto es que pese al despliegue de energía y su
afilado carisma, siente el temor de cruzar la delgada línea entre la
autenticidad y el circo.
Vemos a un Morrison jovial, bailando
con niños, sonriendo a las chicas con inmoral inocencia. La leyenda del
autodestructivo dios del rock`n roll queda desmitificada por algo más noble: la
realidad del hombre sensible que ama demasiado un mundo que no se puede amar. -Peligroso
e inteligente, inocente y profano- ese es Jim Morrison con todos sus egos, como
el Rey Lagarto, Jimbo o Mr. Mojo Risin. When
You`re Strange tiene el halo que tienen las canciones de The Doors,
místicas, universales, inmorales, profundas y bellas. Son la armonía de un caos
nacido de un monstruo ancestral que consume conciencias y devora poderes, que
viaja entre las puertas de la percepción mordiéndose la cola, es el dios-reptil
de la conciencia creadora.
El concierto de Miami de 1969 fue
el principio del fin, los cargos por masturbación simulada, ebriedad pública,
blasfemia y exhibicionismo significaron para Morrison el último ataque del
sistema con el que tendría que lidiar. Si bien el problema judicial no fue
determinante para que Jim se distancie de los Doors, de algún modo fue razón
suficiente para decidir su alejamiento de la exposición mediática. En 1971
edita su antología poética American Prayer y ese mismo año aun con el juicio
pendiente, viaja con su novia Pamela Courson a Paris donde se dedica a dar
largos paseos, a la soledad y la poesía.
Esta parte final de la vida de
Morrison es un logro mayor del documental, un montaje sencillo pero de melancolía
apabullante nos lleva hacia el final –una noche después de haber bebido, Jim
dice que no se encuentra bien-se da un baño-. Después de llamar a Pam -¿Estás ahí todavía?-Muere en la bañera.
Dijo alguna vez –un amigo es alguien que
te da total libertad para ser tu mismo- al contrario del amor, la amistad
trasciende las fronteras de la muerte, la libertad se extiende más allá de
puertas infinitas. Cuarenta años después Jim Morrison fue encontrado inocente
de todos los cargos.
Morrison, poeta
Finalmente, una rareza
Morrison, poeta
Ghost
Song
Awake.
shake
dreams from your hair
my pretty
child, my sweet one.
choose the
day and choose the sign of your day
the day's
divinity
first thing
you see.
A vast
radiant beach in a cool jeweled moon
couples
naked race down by it's quiet side
and we
laugh like soft, mad children
smug in the
wooly cotton brains of infancy
the music
and voices are all around us.
Choose they
croon the ancient ones
the time
has come again
choose now,
they croon
beneath the
moon
beside an
ancient lake
Enter again
the sweet forest
enter the
hot dream
come with
us
everything
is broken up and dances.
Indians
scattered,
on dawn's
highway bleeding
ghosts
crowd the young child's,
fragile
eggshell mind
We have
assembled inside,
this
ancient and insane theater
to
propagate our lust for life,
and flee
the swarming wisdom of the streets.
The barns
have stormed
the windows
kept,
and only
one of all the rest
to dance
and save us
from the
divine mockery of words,
music
inflames temperament.
Ooh great
creator of being
grant us
one more hour,
to perform
our art
and perfect
our lives.
We need
great golden copulations,
when the
true kings murderers
are allowed
to roam free,
a thousand
magicians arise in the land
where are
the feast we are promised?
Finalmente, una rareza
Publicado en revista Godard!

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